La trombosis venosa renal (RVT, por sus siglas en inglés) es un coágulo de sangre que se desarrolla en una o en ambas venas renales. Hay dos venas renales, izquierda y derecha, que son responsables de drenar la sangre agotada en oxígeno de los riñones.
Los síntomas de un coágulo de sangre renal pequeño son mínimos, si los hay. Algunos de los síntomas más comunes son:
Un coágulo de sangre en el pulmón también es un posible síntoma de casos más graves. Si una trombosis de la vena renal se rompe y viaja a los pulmones, puede causar dolor en el pecho que empeora con cada respiración.
Los coágulos de sangre a menudo aparecen repentinamente y no tienen una causa clara. Existen ciertos factores que podrían aumentar la probabilidad de desarrollar estos tipos de coágulos. Los factores de riesgo incluyen:
Otras afecciones médicas también están asociadas con la trombosis de la vena renal, incluidos los trastornos hereditarios de la coagulación sanguínea. El síndrome nefrótico, un trastorno renal que causa que el cuerpo libere un exceso de proteína en la orina, puede provocar RVT en adultos. Es típicamente el resultado de un daño excesivo a los vasos sanguíneos en los riñones.
Su médico puede usar esta prueba de imágenes no invasiva para tomar imágenes claras y detalladas del interior de su abdomen. Las tomografías computarizadas pueden ayudar a detectar sangre en la orina, masas o tumores, infecciones, cálculos renales y otras anomalías.
Esta forma de imagen de ultrasonido puede producir imágenes del flujo sanguíneo y, en última instancia, puede ayudar a detectar la circulación irregular de sangre en la vena renal.
La resonancia magnética (MRI) es una prueba que utiliza pulsos de ondas de radio para producir imágenes de los órganos y la estructura interna del cuerpo. Se utiliza principalmente para detectar tumores, hemorragias internas, infecciones y problemas arteriales.
Un angiograma de resonancia magnética (ARM), por otro lado, se utiliza para ver el interior de los vasos sanguíneos y las venas. Esta prueba puede ayudar a identificar y diagnosticar coágulos de sangre y detectar aneurismas.
La forma más común de tratamiento es la medicación, que puede disolver los coágulos o evitar que se formen. Los anticoagulantes (anticoagulantes) están diseñados para prevenir los coágulos de sangre y pueden ser la forma más efectiva de prevenir nuevos coágulos. Los medicamentos trombolíticos también se pueden usar para disolver coágulos existentes. Algunos de estos medicamentos se distribuyen mediante un catéter insertado en la vena renal.
Si el RVT ha causado un daño renal extenso e insuficiencia renal, es posible que deba someterse a diálisis temporalmente. La diálisis es un tratamiento que se usa para ayudar a que las funciones renales vuelvan a la normalidad si dejan de funcionar de manera eficiente.
No hay un método de prevención específico para esta condición porque puede ser causado por una variedad de condiciones. Una de las cosas más simples que puede hacer es mantenerse hidratado y beber agua para reducir el riesgo de desarrollar coágulos de sangre.
Si tiene un trastorno de coagulación sanguínea y ya se le han recetado anticoagulantes, el mantenimiento de su plan de tratamiento también puede prevenir la RVT. Desviarse de un plan de tratamiento prescrito puede aumentar el riesgo de complicaciones.